Dicen los viejos libros que después de la invasión árabe y del hundimiento del reino visigodo en el siglo VIII, la meseta del Duero, en especial la de su margen izquierda quedó despoblada casi por completo. En el siglo IX comienza su repoblación. No sabemos el origen del pueblo, pero a juzgar por la obra de la Ermita, santo y seña de Villaseco de los Reyes, que comenzó en el siglo XIII, su origen debe situarse antes.

Dicen que al comenzar la repoblación se aprovechó la pradera que cubría la zona entre Ledesma y el Duero…Y nos miramos asombrados ¿pradera? Es difícil imaginar praderas en estas tierras duras que parece que espontáneamente solo producen piornos, tomillos, escobas… tierras de helados inviernos y de calurosos y secos veranos.

 

A quinientos metros del pueblo, sobre una pequeña elevación, se levanta el Santuario de la Virgen de los Reyes, Catedral de todas las Ermitas de la provincia según los conocedores de monumentos y antigüedades. 

La Ermita sitio de peregrinación ineludible cada 8 de septiembre, cuando ya el otoño comienza a insinuarse y las gentes de los pueblos colindantes llegan, para entre la devoción y la fiesta, pasar un día que a todos los que nacimos en estas tierras nos sumerge despreocupados y felices en la infancia.



Charo Ruano.